Fue la noche más lluviosa de aquel otoño, sin embargo, a los que estábamos adentro del bar eso parecía sernos indiferente. Las cosas en el lugar se me aparecían similar al orden de lo sobrenatural. Como en un sueño, en el cual uno no tiene voluntad ni capacidad de elegir, mis movimientos y mis actos se producían sin mi consentimiento.
Las horas pasaban sin que fuera consciente del tiempo, sentía el ritmo de la música y la presencia de Simone muy cerca de mí. No la miraba, sin embargo sabía que sus ojos estaban puestos en mí.
Así me encontraba yo, en un baile extasiado y furioso cuando él se acerco. El movimiento de su cuerpo y el mío armonizaban perfectamente. Solo me deje llevar, en aquel momento mi mente se apagó, yo solo era piel, brazos, manos, en un fluir constante,
Continuamos bailando hasta que las luces se encendieron, el destello de su fuerza sobre mis parpados me hicieron despertar del trance. . Fue en aquel momento cuando observe el rostro de aquel extraño con quien había bailado toda la noche. Cara blanca, ojos sin gracia, nada que retuviera mi atención.
- Parece que sigue lloviendo- dijo , luego largo una sonrisa.
- Es verdad- Respondí de manera fugaz, ya nada tenía que hacer parada a su lado. Busque a mis amigas en el lugar, ya no estaban.
- Si queres podemos tomarnos un taxi.
- Dale, lo compartimos, yo voy a mi casa... vos a la tuya- No me importaba disimular, que fuera consciente, de que no me interesaba en lo más mínimo.
- Tenía otra idea, pero como quieras, tendría que buscar a un amigo. Estaba con una chica, el es alto, y la chica tenía un sombrero raro.
¿Sombrero? Recién es ese momento me dí cuenta de que había perdido a Simone de vista. ¿Acaso su amigo estaría con Simone? No alcance a intentar responderme esta pregunta
cuando vi a un chico de tremenda estatura ( si que era alto) acercarse a nosotros, de la mano la traía a Simone, realmente parecía que la estaba arrastrando.
- Te estaba buscando. Le dijo el alto al chico a mi lado.
Se pusieron a hablar entre ellos. Mientras tanto yo y Simone quedamos enfrentadas, mirándonos, sin decir nada.
Volví a sentir su presencia, sentí que emanaba una energía que me hacía irremediablemente querer acercarme, sin embargo mi cuerpo estaba inmovilizado. Ella sin embargo, se mostraba sublime. Quise decir algo, imposible, estaba bloqueada. Me miró y sonrió nuevamente, se acercó a mí y me tomo de la mano.
- Hola, Simone, mucho gusto, usted es...- Levantó la cejas, esperando una respuesta.
- Bru.. Brunella- lo único que pude decir. tenía la posibilidad de hablarle y solo pude decir mi nombre mediocremente.
Todo era hermoso mientras ella me sujetaba. Sentí su mano suave sobre la mía, solo deseaba quedarme así, sintiéndola, sin que nada importara, ni la escuela, ni el taxi, ni la lluvia, solo Simone y yo tomadas de la mano. Comprendí así que con ella todo podía suceder, la inconsistencias de las cosas, a su lado, no existían.

3 comentarios:
Eeeeey muy bueno !!
Esas personas intensas que un día aparecen y hacen desastres...
A ver como sigue la historia, quiero saber jeje :P volveré por acá, saludos!
Niña...., yo también fuí un síntoma andante mucho tiempo , escriba que es lindo leerla.
Besos
Tu blog es requete lindo
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