miércoles, 14 de marzo de 2012

Lluvia en mi interior


Recuerdo mi vida hace siete años atrás, era yo una especie de síntoma andante. Pero que puede hacer una adolescente de diecisiete años con una madre bipolar y un padre omnipresente y autoritario.
Mi inestabilidad emocional y mi sensación de soledad eran extremas, se puede decir que mi autoestima no existía y que me consideraba una persona sin valor y sin importancia alguna.
Fue en este contexto emocional que escuche hablar de Simone. Con mis amigas nos la pasábamos tardes enteras contando chismes de otras personas, así es esa etapa de la vida, mucho tiempo libre, pocas cosas para hacer, así es como una termina interesándose en la vida de personas que ni siquiera conoce.
La primera en nombrar a Simone fue Angelina, habló acerca de su ropa, dijo que era rara, también comentó que le gustaba "andar" con muchos chicos. Otro día quien comento algo sobre ella fue Nadina, al parecer había besado a un chico que a ella le gustaba. Así pasaban los días. y era corriente que en las conversaciones alguien la nombrara o comentara algo que había hecho. Yo solo las escuchaba, mientras tanto me iba haciendo una imagen mental de ella. Así poco a poco una curiosidad por saber quien era, fue apoderándose de mí.
La conocí en un bar, era una noche lluviosa, con las chicas llegamos al lugar mojadas, impresentables. Pocas personas se reunían en torno a la barra. Nosotras eramos menores de edad, con lo cual no nos permitían comprar bebidas, sin embargo eso no evitaba que nos alcoholizáramos antes de salir, en el hall de una casa abandonada en el barrio de Nadina. El alcohol había hecho su efecto, y nosotras bailábamos enloquecidamente en la pista, mientras algunos chicos nos observaban. Aún recuerdo el momento en que Simone entró, su presencia irradiaba seguridad, estaba vestida con un sombrero y un vestido negro, era morocha y tenía el pelo corto, era hermosa. Nadie me lo informo, pero supe enseguida que era ella. Todo, su nombre, su cara, su cuerpo, su forma de moverse y su actitud, combinaban de una manera loca, rebelde.
Sentí algo inexpresable, una mezcla de admiración y deseo, algo incapaz de expresarse con las palabras ,algo de otro orden, imposible de someterse al capricho de lo simbólico. Sentí crecer la locura en mi interior, y la tentación de entregarme a ella. Algo en mí había cambiado, pero en ese momento estaba demasiado absorta en su ser como para darme cuenta.

1 comentario:

Lesbienentretenue dijo...

Che, se pone interesante la historia. Espero ansiosa por lo que viene!

Saludos.