Querido Marco:
Estoy preocupada por usted, No recibí contestación alguna a la carta que le mande anteriormente, ¿Se habrá perdido la carta o se habrá perdido usted?, no sea cruel, sabe que me gustaría saber de su vida y de su Latinoamérica.
Espero que no le haya molestado mi negativa a contactarnos a través de Internet, la verdad que no deja de sorprenderme su propuesta, siempre tuvo esa forma de ver la vida tan transgresora, y ahora me dice que chateemos, continuo firme y negándome a ese tipo de contactos, tengo miedo que deje de escribirme y se vuelva cómodo. Me gusta leer sus cartas, su letra, saber que el papelito ese que dio tantas vueltas para llegar a mí, en algún momento estuvo en sus manos. Suelo esperar al cartero, ansiosa por recibir noticias suyas, por saber que en algún momentito de su viaje pensó en mí.
A veces sueño que tocan la puerta, yo estoy toda despeinada y con mis pantalones rayados, esos que uso para dormir, y así sorprendentemente está usted, con una sonrisa y una bolsito lleno de ropa. Me encantan esos sueños, pero cuando me despierto y recuerdo que está lejos, me pongo triste, sé que es egoísta de mi parte, porque usted está haciendo lo que siempre quiso, y también sé que debería estar feliz, de hecho lo estoy, pero lo extraño y este es el momento que empiezo a llorar.
Escríbame, o por lo menos mándame una fotito de esas tan lindas que saca. Abrazos para usted y la gente linda que se encuentra en su camino.
Simone.
