lunes, 19 de marzo de 2012

Inconsistencias


Fue la noche más lluviosa de aquel otoño, sin embargo, a los que estábamos adentro del bar eso parecía sernos indiferente. Las cosas en el lugar se me aparecían similar al orden de lo sobrenatural. Como en un sueño, en el cual uno no tiene voluntad ni capacidad de elegir, mis movimientos y mis actos se producían sin mi consentimiento.
Las horas pasaban sin que fuera consciente del tiempo, sentía el ritmo de la música y la presencia de Simone muy cerca de mí. No la miraba, sin embargo sabía que sus ojos estaban puestos en mí.
Así me encontraba yo, en un baile extasiado y furioso cuando él se acerco. El movimiento de su cuerpo y el mío armonizaban perfectamente. Solo me deje llevar, en aquel momento mi mente se apagó, yo solo era piel, brazos, manos, en un fluir constante,
Continuamos bailando hasta que las luces se encendieron, el destello de su fuerza sobre mis parpados me hicieron despertar del trance. . Fue en aquel momento cuando observe el rostro de aquel extraño con quien había bailado toda la noche. Cara blanca, ojos sin gracia, nada que retuviera mi atención.

- Parece que sigue lloviendo- dijo , luego largo una sonrisa.
- Es verdad- Respondí de manera fugaz, ya nada tenía que hacer parada a su lado. Busque a mis amigas en el lugar, ya no estaban.
- Si queres podemos tomarnos un taxi.
- Dale, lo compartimos, yo voy a mi casa... vos a la tuya- No me importaba disimular, que fuera consciente, de que no me interesaba en lo más mínimo.
- Tenía otra idea, pero como quieras, tendría que buscar a un amigo. Estaba con una chica, el es alto, y la chica tenía un sombrero raro.

¿Sombrero? Recién es ese momento me dí cuenta de que había perdido a Simone de vista. ¿Acaso su amigo estaría con Simone? No alcance a intentar responderme esta pregunta
cuando vi a un chico de tremenda estatura ( si que era alto) acercarse a nosotros, de la mano la traía a Simone, realmente parecía que la estaba arrastrando.

- Te estaba buscando. Le dijo el alto al chico a mi lado.

Se pusieron a hablar entre ellos. Mientras tanto yo y Simone quedamos enfrentadas, mirándonos, sin decir nada.
Volví a sentir su presencia, sentí que emanaba una energía que me hacía irremediablemente querer acercarme, sin embargo mi cuerpo estaba inmovilizado. Ella sin embargo, se mostraba sublime. Quise decir algo, imposible, estaba bloqueada. Me miró y sonrió nuevamente, se acercó a mí y me tomo de la mano.

- Hola, Simone, mucho gusto, usted es...- Levantó la cejas, esperando una respuesta.
- Bru.. Brunella- lo único que pude decir. tenía la posibilidad de hablarle y solo pude decir mi nombre mediocremente.
Todo era hermoso mientras ella me sujetaba. Sentí su mano suave sobre la mía, solo deseaba quedarme así, sintiéndola, sin que nada importara, ni la escuela, ni el taxi, ni la lluvia, solo Simone y yo tomadas de la mano. Comprendí así que con ella todo podía suceder, la inconsistencias de las cosas, a su lado, no existían.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Lluvia en mi interior


Recuerdo mi vida hace siete años atrás, era yo una especie de síntoma andante. Pero que puede hacer una adolescente de diecisiete años con una madre bipolar y un padre omnipresente y autoritario.
Mi inestabilidad emocional y mi sensación de soledad eran extremas, se puede decir que mi autoestima no existía y que me consideraba una persona sin valor y sin importancia alguna.
Fue en este contexto emocional que escuche hablar de Simone. Con mis amigas nos la pasábamos tardes enteras contando chismes de otras personas, así es esa etapa de la vida, mucho tiempo libre, pocas cosas para hacer, así es como una termina interesándose en la vida de personas que ni siquiera conoce.
La primera en nombrar a Simone fue Angelina, habló acerca de su ropa, dijo que era rara, también comentó que le gustaba "andar" con muchos chicos. Otro día quien comento algo sobre ella fue Nadina, al parecer había besado a un chico que a ella le gustaba. Así pasaban los días. y era corriente que en las conversaciones alguien la nombrara o comentara algo que había hecho. Yo solo las escuchaba, mientras tanto me iba haciendo una imagen mental de ella. Así poco a poco una curiosidad por saber quien era, fue apoderándose de mí.
La conocí en un bar, era una noche lluviosa, con las chicas llegamos al lugar mojadas, impresentables. Pocas personas se reunían en torno a la barra. Nosotras eramos menores de edad, con lo cual no nos permitían comprar bebidas, sin embargo eso no evitaba que nos alcoholizáramos antes de salir, en el hall de una casa abandonada en el barrio de Nadina. El alcohol había hecho su efecto, y nosotras bailábamos enloquecidamente en la pista, mientras algunos chicos nos observaban. Aún recuerdo el momento en que Simone entró, su presencia irradiaba seguridad, estaba vestida con un sombrero y un vestido negro, era morocha y tenía el pelo corto, era hermosa. Nadie me lo informo, pero supe enseguida que era ella. Todo, su nombre, su cara, su cuerpo, su forma de moverse y su actitud, combinaban de una manera loca, rebelde.
Sentí algo inexpresable, una mezcla de admiración y deseo, algo incapaz de expresarse con las palabras ,algo de otro orden, imposible de someterse al capricho de lo simbólico. Sentí crecer la locura en mi interior, y la tentación de entregarme a ella. Algo en mí había cambiado, pero en ese momento estaba demasiado absorta en su ser como para darme cuenta.

martes, 6 de marzo de 2012

Simone...

Hay Simone... la primera vez que escuche hablar de vos, algo me atrajo inmediatamente. Ya hacía tiempo que algunas ideas venían dándome vueltas en la cabeza. Escuchar sobre vos, me hizo inmediatamente querer conocerte.
Todavía hoy dudo , de si fue la desición correcta.
Por momentos pienso en la experiencia, fue el haberte conocido lo que trajo nuevas aventuras a mi vida. Tanto deseaba sentir... pensar que mas tarde solo iba desear no hacerlo más.
Otras veces pienso "maldita la hora, maldita la hora que te cruzaste en mi camino Simone".
Pero el pasado ya pasó, y no se lo puede cambiar, así que hoy, por lo menos por este momento (nunca se cuando voy a volver a cambiar de opinión) decido aceptarte, y también decido recordarte, y contar la historia de como te conocí, tal vez de esa forma pueda desprenderme un poquito de vos.